Tiempos inciertos II. Sesión 1. Sida, la otra pandemia

Hasta el 02 de julio. Sesión dedicada al activismo en vídeo y al cine experimental desarrollado con motivo de la pandemia de sida. La primera parte trata de la reivindicación por la visibilidad del deseo LGTB frente a la criminalización de la homosexualidad por los poderes públicos.

En Besarse no mata, el colectivo Gran Fury se apropia de la estética de la publicidad generalista para mostrar que la diversidad sexual no era el problema, sino la inacción e indiferencia gubernamental con respecto a la desinformación. La campaña, encargada por ABC pero censurada más tarde por la propia cadena -que nunca llegó a emitirla-, es un clásico de la guerrilla de comunicación durante la expansión del sida.

En Proteger el sexo y Miedo a la revelación, Barbara Hammer y David Wojnarowicz tratan el contacto tras el contagio por VIH: Hammer muestra el ritual de colocarse y tocarse con guantes, mientras con Wojnarowicz dos gogós masculinos bailan y se tocan frenéticamente a la vez que una voz, la del periodista Phil Zwickler, coautor de la pieza, nos habla del pánico al contacto físico con el virus.

En Signos vitales, Hammer homenajea a tres amigos y familiares desaparecidos durante la pandemia —John Wilbert Hammer, su padre, Curt McDowell, cineasta, y Vito Russo, activista LGTB e historiador del cine—, usando el tema de las danzas macabras.

El resto de las producciones versan sobre la paranoia creada en los medios sobre la enfermedad. En Escucha esto, Wojnarowicz encarna a un presentador de noticias que dirige una invectiva de rabia contra el moralismo y la hipocresía de la sociedad estadounidense. En Tomar el pelo… Hammer muestra un collage formado por titulares de periódicos que inducen al miedo y denotan ignorancia en la percepción pública del sida, “actitudes completamente equivocadas hacia esta nueva enfermedad”, escribe la artista.

La sesión concluye con un extracto de la histórica performance Carrying de Pepe Espaliú, artista seropositivo que en sus últimos meses de vida fue portado en volandas por una cadena humana desde el Congreso de los Diputados hasta el Museo Reina Sofía. Existen múltiples referentes en esta acción: la implicación de la esfera pública para combatir la pandemia, el artista como icono en la consigna “lo personal es político” y el rol del museo como institución política, pero también de los cuidados, papel que deseamos destacar en este nuevo comienzo.

Gratis. Los vídeos se pueden ver en el canal del Museo Reina Sofía en Vímeo.

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